Guía: ¿CÓMO RECONOCER UN VINO DE CALIDAD?

En esta entrada te voy a dar algunas claves para ayudarte a distinguir un buen vino. Son simples tips que te permitirán apreciar la calidad de un vino con facilidad.

La calidad no depende del gusto personal.

Si, sobre gustos no hay nada escrito. Es por ello que nadie puede decirte que vino debe gustarte y cual no. Es correcto decir que, para cada uno, el mejor vino es el que más le gusta, pero no hay que confundir gusto personal con calidad.

La calidad es objetiva.

Si nos gusta o no un vino no significa que este sea bueno o malo en sí mismo. No hay que confundir la apreciación personal con la calidad porque, esta última, es una característica del vino que no depende de las circunstancias.

Tené en cuenta que cada persona posee un perfil de sabor y aromas de preferencia. Este perfil se debe a la genética y, también, a los hábitos y costumbres de cada uno.

Por ejemplo, a mí me gusta el café y el mate amargos. Las bebidas dulces me empalagan rápido, por eso casi no las consumo. Este hábito marca mi perfil de preferencia hacia lo amargo lo cual, también, me influye a la hora de elegir un vino.

A mí me gustan (mucho) los tintos con cuerpo, de taninos presentes, vinos perfectos para acompañar mi comida favorita de todos los tiempos: asado. Los espumosos dulces y los blancos cosecha tardía no están entre mis preferidos y, aunque se considere que las bebidas dulces son femeninas, conozco a varios hombres que prefieren estos estilos de vinos.

Eso sí, recordá que es un excelente ejercicio degustar distintos perfiles de vinos. Yo lo hago, pero, como todo el mundo, consumo más de lo que más me gusta.

Como te mencioné antes, tus preferencias personales sobre tal o cual vino están influenciadas por tus hábitos de consumo de comidas y bebidas (tus experiencias gustativas) que están profundamente relacionadas con tu entorno y tu cultura.

Además, tus preferencias dependen de tu biología.

Cada persona tiene un umbral de percepción diferente de cada uno de los gustos y aromas. Este umbral de percepción es la cantidad mínima que se necesita de una sustancia para que sea detectada, por ejemplo, varía de persona a persona cuantas cucharadas de azúcar necesita ponerle a su té para sentirlo dulce.

Pero, pese a estas diferencias que existen entre los consumidores, a través de la práctica todos somos capaces de distinguir la calidad en un vino.

Características de un buen vino.

Existen ciertas condiciones que debe reunir un vino para ser considerado de calidad. A continuación, te presento las cuatro principales en un pequeño resumen. Si querés profundizar más sobre cada una podés seguir los links que se mencionan.

👌 Condición # 1: El vino debe ser correcto, no debe tener defectos.

Cuando hablamos de defectos en el vino no es simplemente que no te guste, porque puede que muchos vinos correctos no sean de tu agrado, sino de vinos que tienen algo «raro». Vinos que se ven distintos, huelen desagradable y/o tienen un sabor repugnante.

En la entrada de Defectos en el vino podrás leer sobre cómo reconocer los distintos defectos.

Un vino defectuoso va más allá de un simple «no me gusta». Cuando ese algo «raro» que percibís en el vino huele a moho, vinagre, quita esmalte o a huevo podrido es casi seguro que estás frente a un defecto.

Tal vez te interese leer la siguiente entrada: ¿Qué hacés si creés que tu vino está en mal estado?

⚖️ Condición # 2: El vino debe estar equilibrado.

El equilibrio es la relación que mantienen dulzura, acidez, amargor y alcohol en el vino. Puede haber vinos más ácidos o con más alcohol que otros, sin embargo el balance adecuado de estos componentes hará que ninguno destaque abruptamente.

El concepto contrario de equilibrio es el de arista. Un vino con aristas es aquel que tiene un exceso o una carencia de alguno de los factores antes mencionados (dulzura, acidez, amargor y alcohol). Con lo cual, el vino se encuentra en desbalance y, por lo tanto, no es agradable en boca.

En la mayoría de los vinos encontramos solo tres gustos: dulce, amargo y ácido, es por ello que nos concentramos en estos gustos a la hora de evaluar el equilibrio. Pero, siendo que hay tantos y tantos vinos distintos, existen algunos que presentan umami (es el ajinomoto o glutamato monosódico, un gusto algo controversial) o salado. Por ejemplo, encontramos umami en vinos Amontillados y salado en vinos D.O. Etna.

El dulce, en vinos, está determinado por el etanol, el glicerol y el azúcar.

El gusto ácido por los diferentes ácidos presentes en el vino.

El amargo por los polifenoles (los taninos presentes, sobre todo, en vinos tintos).

Ahora estamos hablando del sentido del gusto, pero lo vamos a mezclar un poco con geometría para explicar la simetría que caracteriza a un vino equilibrado. El balance de un vino se caracteriza por 2 o 3 ejes, dependiendo de si es blanco o tinto.

Esta diferencia entre blancos y tintos se debe al momento de producción. Los vinos blancos no son macerados con sus hollejos (la piel de las uvas) y semillas.

🥂 Para el vino blanco:

Balance en 2 ejes: ácido / dulzor (alcohol – azúcar)

El vino debe estar equilibrado teniendo en cuenta estos ejes.

Por ejemplo, un vino blanco con exceso de acidez se sentirá demasiado «verde». Es típico de los vinos que provienen de uvas poco maduras.

A la inversa, un vino blanco con un exceso de azúcar y/o de alcohol, y poco ácido para equilibrarlo, parecerá demasiado desagradable.

Un vino es llamado corto o delgado cuando tiene poco alcohol y poca acidez. Por el contrario, cuando tiene mucho alcohol y acidez se habla de un vino duro, caliente o nervioso.

🍷 Para el vino tinto:

Balance en 3 ejes: ácido / dulzor (alcohol – azúcar) / astringencia – amargor

En los vinos tintos aparece un eje más, el de la astringencia. Esta es una sensación táctil. Para distinguirla, podemos poner el ejemplo de beber un té o café sin azúcar, ni leche y muy cargado, esa sensación de aspereza, como si la boca se secara.

Un exceso de taninos se presenta como una sensación de astringencia desequilibrada, de amargura, de sequedad. Por otro lado, si un vino con demasiados taninos tiene suficiente dulzura, permanecerá equilibrado porque este dulzor «ocultará» a los taninos.

Es por ello que cuando en el vino tinto hay falta de equilibrio, sobresaliendo los taninos y/o la acidez, nos encontramos frente a un vino duro.

Cuando hablamos de los vinos tintos jóvenes y con poca concentración de taninos, la dulzura es quien equilibrará en ellos a la acidez.

En definitiva, el equilibrio del vino es como se encuentran compensados y balanceados dulzor, acidez, astringencia y amargor.

Es muy importante recordar esta noción: aquellos factores que resultan equilibrados para un tipo o estilo de vino, pueden no serlo para otro. Pero, dentro de estas diferencias que hacen a un vino único, si es de calidad ha de conservar el equilibrio. Con la práctica, vas a distinguir un vino equilibrado de uno que no lo está con gran facilidad. Es como si escucharas una canción y el baterista tocase fuera de ritmo o el vocalista cantase desafinado, no hay que ser músico para darse cuenta de que la canción está sonando mal.

Además, debido a que el vino es un producto con vida que va evolucionando, en el tiempo su equilibrio cambia. Por ejemplo, un vino joven que parecía demasiado nervioso (ácido) se puede equilibrar con el envejecimiento en botella. Para lograr este envejecimiento es solo cuestión de guardarlo durante un tiempo esperando que sus taninos se redondeen.

🤷 Condición # 3: El vino debe presentar cierta complejidad.

La complejidad es la interrelación de los distintos aromas y sabores que componen al vino.

El vino no es como una fotografía, no es un momento estático. Es como una película, una historia que se va desarrollando.

Durante la cata, podrás notar la complejidad de un vino gracias a los sentidos del olfato y del gusto.

Verás que a medida que avance tu experiencia con el vino, a fuerza de descorches, podrás descubrir los diferentes matices que puede ofrecerte. Es por ello que la práctica es necesaria.

  • Un vino complejo tiene profundidad.

Cuando un vino va presentando sus sabores y aromas en capas «subterráneas» hablamos de complejidad.

En un vino complejo, sentís como las capas aromáticas se funden y se confunden unas con otras y van variando a medida que vas degustando el vino. Estas capas, usualmente, son percibidas en formas dispares por distintas personas.

Por el contrario, cuando un vino no presenta esta evolución en capas, se percibe de una sola forma, (sabe a una sola cosa) y nos referimos a un vino plano o chato.

  • Un vino complejo debe tener tipicidad.

Esto significa que el vino, dentro de su complejidad aromática, presenta aromas y gustos propios al varietal o varietales que lo componen.

Es decir, si el vino tiene características propias al varietal o varietales que lo componen, entonces se trata de un vino congruente. En caso contrario, uno puede llegar a interpretar que hay algo que no condice con su etiqueta y, por ende, que el vino que se encuentra dentro de la botella no corresponde con el etiquetado.

😛 Condición # 4: El vino debe tener longitud en boca.

La longitud es el tiempo durante el cual los sabores permanecen en tu boca una vez que has escupido o tragado el vino.

El sabor es la conjunción de los aromas y gustos, para reconocer la longitud en boca tené en cuenta sobre todo por cuanto tiempo permanecen presentes los aromas del vino en tu boca.

A grandes rasgos, podemos decir que un vino con longitud puede presentar persistencia aromática en boca entre 10 y 20 segundos (para los grandes vinos). Hay vinos que pueden presentar esta persistencia por aún más tiempo. Mientras que un vino corto lo probás y la primera impresión puede que sea potente, pero, rápidamente deja de tener presencia en tu paladar. Sus aromas se desvanecen de inmediato.

La calidad óptima de la uva es necesaria para poder obtener un buen vino.

Esta longitud en boca corresponde al potencial aromático del vino, que está vinculado a la calidad de las uvas, la materia prima. Por lo tanto, es necesario que el vino tenga una buena gama olfativa cuya intensidad persistirá en la boca por vía retronasal.

Esta persistencia aromática está vinculada a la calidad del vino. El rango olfativo (la cantidad de aromas que se perciben) y su intensidad (el poder de los aromas) dependerán de muchos factores, pero la calidad de las uvas y su madurez son condiciones básicas. Es por ello que un buen vino se hace desde el viñedo.

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La importancia de las copas limpias.

A veces, juzgamos mal a un vino cuando, en realidad, está en perfecto estado. Entonces, ¿por qué al probarlo parece defectuoso? Esto se debe a la copa en la cual ha sido servido.

Revisá tu copa antes de servir vino en ella. La copa no debe oler a nada ni tener polvo ni nada extraño.

Tal vez te interese leer: ¿Cómo comprar la copa de vino indicada?

Finalmente, ¿qué es un vino malo?

En la actualidad, es difícil encontrar un vino malo porque los estándares nacionales e internacionales exigen que se lleven a cabo buenas prácticas en la producción. Pero, por otro lado, es probable que encontremos “malas botellas”, las cuales pudieron estar mal guardadas o ser mal transportadas.

En la entrada de Defectos en el vino podrás leer sobre cómo reconocer los distintos defectos.

Un vino es malo si:

  • Tiene algún defecto.
  • Presenta algún desequilibrio.
  • No tiene complejidad (es chato o plano).
  • Es corto.

Tené en cuenta las cuatro condiciones para reconocer un vino de calidad. Espero que te sirva para tus degustaciones.

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